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Promesa

Ocio Territorial Hotel se encuentra ubicado en la Península de Rilán, en la mitad de la Isla Grande de Chiloé.

Chiloé es un lugar único en el mundo por su patrimonio cultural, su identidad local, su gente, su arquitectura y su belleza geográfica.

Todo esto motivó en el año 2004 a mi esposa Yasna y a mí a hacer una promesa a Sandalio y Orfelinda, que eran los dueños originales de la propiedad rural de 20 hectáreas donde se encuentra ahora el hotel. Esta promesa era proteger la tierra, la cultura y hablar siempre con las generaciones futuras sobre los usos tradicionales de Chiloé y formas de vivir fuera de la tierra. A partir de ese momento iniciamos un proceso de restauración de la casa tradicional y original y del fogón, así como de los senderos utilizados por las ovejas para llegar a los manantiales naturales, al bosque y al mar.
Ahí es donde comenzó nuestro sueño. Comenzamos a construir tres suites donde el terreno nos permitió construir. Siempre tuvimos una visión sostenible de no intervenir con la naturaleza y no competir con ella tampoco. Entendimos que la naturaleza nos dio permiso para construir sobre la tierra. Luego construimos el centro, donde se ubica la recepción y restaurante donde también tenemos dos habitaciones más para alojamiento. Este es un punto de encuentro para los huéspedes, donde hay una vista única del fiordo y la ciudad de Castro, pero desde un punto de vista lejano.

En 2012, abrimos nuestras puertas al mundo sin saber exactamente cómo hacerlo. Nos dimos cuenta por ensayo y error que tuvimos que construir seis Habitaciones standard Suite mas con el fin de hacer este sueño financieramente sostenible y tener el hotel abierto todo el año. De esta manera nuestro personal, es decir, el 90% de la población local (nuestros vecinos de la comunidad), podría contar con una continuidad laboral.

El hotel fue construido finalmente, pero la promesa sólo se mantuvo parcialmente. También nos dimos cuenta de que había mucha gente de la comunidad que también creía en nosotros y nuestro papel era apoyar a las microempresas locales que querían ser parte del sueño y permitirse también soñar junto con nosotros. Hubo una nueva perspectiva que invitó a las personas de la comunidad rural a reflexionar y poner un nuevo valor en su cultura y patrimonio. Estamos comprometidos a mostrar al mundo esta experiencia única y a hablar de este maravilloso sueño que se ha logrado con la comunidad.